Cover crops: guía sobre los cultivos de cobertura

enero 23, 2024

Recientemente, la agricultura moderna ha vuelto a descubrir los cultivos de cobertura por su aportación de numerosos beneficios para el ciclo productivo, sobre todo en los casos de monocultivo. Este tipo de cultivos mejoran la sostenibilidad del proceso productivo agrícola y generan unas ventajas económicas considerables. En este artículo exploraremos qué es el cultivo de cobertura o cover cropping, en inglés, cuáles son sus ventajas y qué tipo de cultivos elegir.

¿Por qué sembrar cultivos de cobertura?

Con el término cover crops se entiende el conjunto de cultivos de cobertura sembrados con la intención concreta de mejorar las propiedades del suelo, sin llegar a la fase de cosecha. Se trata de cultivos intermedios que se introducen entre dos cultivos principales para no dejar el terreno descubierto, pues de otra manera perdería, con el tiempo, todos los elementos nutritivos, las malas hierbas lo invadirían y acabaría por erosionarse, especialmente en invierno.

En lugar de dejar que el suelo agrícola se degrade, se utiliza esta cobertura de vegetación viva para mejorar su fertilidad y obtener numerosos resultados dependiendo del cultivo de cobertura elegido, estimulando la actividad de los microorganismos y preservando la biodiversidad. Gracias a todas estas propiedades, los cultivos de cobertura están asumiendo un papel cada vez más importante dentro de la estrategia agronómica de los agricultores, especialmente entre quienes persiguen una agricultura de conservación.

Es posible escoger el cultivo de cobertura más idóneo según el propósito buscado, teniendo en cuenta las características de cada especie, de los demás cultivos previstos en la rotación y de los factores climáticos y medioambientales.

Cultivos de cobertura: todas sus ventajas

A menudo, después de efectuar la cosecha, el campo agrícola queda expuesto a los agentes atmosféricos sin la protección de una cobertura de vegetación. Esta decisión puede no ser estratégica, puesto que causa la dispersión de la parte residual de recursos hídricos y nutritivos presentes en el terreno. En estos casos resulta eficaz favorecer el crecimiento homogéneo de un cultivo de cobertura, teniendo en cuenta las numerosas ventajas agronómicas que se pueden obtener a medio plazo. Sin embargo, para que este cultivo resulte productivo, es necesario escoger bien qué cultivos de cobertura combinar con los cultivos de renta de la rotación, considerando además la cantidad de biomasa que se va a generar para la siguiente producción.

Entre los muchos cultivos disponibles, es oportuno elegir siempre en función de distintos factores: estacionalidad, tipo de suelo, beneficio que se desea obtener, preferencia entre simiente única o mezcla, posibles puntos débiles de la especie o efectos sobre otros cultivos principales, costes de producción.

¿Cuáles son las ventajas de los cultivos de cobertura?

Mejora de la estructura del terreno contra la erosión. Esta es, quizás, la función más conocida y primordial, ya que los terrenos que se dejan al descubierto durante el invierno sufren la acción erosiva de las lluvias, a menudo torrenciales. Para remediarlo, es posible sembrar cultivos caracterizados por un tener un buen sistema radicular, como el ballico, la avena u otras gramíneas. Gracias a sus raíces, el terreno queda estructurado y preservado contra la acción de los agentes atmosféricos.

Permeabilidad. Estos cultivos no solo impiden la aparición de malas hierbas, sino que además desempeñan, sobre todo en áreas muy lluviosas, una acción de permeabilidad que facilita la infiltración del agua. Este beneficio de los cultivos de cobertura resulta aún más significativo en consideración de la crisis climática que estamos viviendo, caracterizada por fenómenos extremos y lluvias torrenciales.

Enriquecimiento de sustancia orgánica. En lugar de empobrecerse, el suelo se vuelve fértil gracias a la actividad vegetativa y a la presencia de microorganismos. Además, al destruir el cultivo de cobertura y enterrarlo se crea una rica biomasa que aumenta los niveles de fertilidad. Un ejemplo de ello son el centeno o el ballico. Es importante recordar que también se genera una cantidad notable de humus, fundamental para el terreno y para la sucesión de los cultivos.

Enriquecimiento de nitrógeno. Los cultivos posteriores necesitan un buen aporte de nitrógeno para crecer de manera sana, sobre todo en las primeras fases de germinación. A tal fin, resulta ideal optar por las leguminosas, como el haboncillo, el guisante o el trébol, que ejercen una acción fijadora del nitrógeno y consiguen degradarse más rápidamente. Un suelo rico en nitrógeno será valioso para el cultivo siguiente, y el agricultor podrá reducir el uso de fertilizantes.

cover crop

Beneficios adicionales

Interceptar y retener el nitrógeno. Respecto al punto anterior, puede darse también la situación contraria: la presencia de demasiado nitrógeno debido a los fertilizantes utilizados, un exceso que luego daña el cultivo siguiente. Con cultivos de cobertura específicos, como las gramíneas, dichos compuestos nitrogenados excedentes son retenidos por las raíces.

Control de las malas hierbas. Un cultivo de cobertura permite controlar las malas hierbas, las cuales no consiguen acceder ya a los elementos nutritivos y tienen que competir por los recursos hídricos y el espacio para desarrollarse, más aún si se trata de cultivos de cobertura que crecen más rápidamente, como el centeno, la veza o la mostaza. Como veremos más adelante, por medio del mantillo se persigue el mismo objetivo, pues este inhibe la posibilidad de acceder a la luz y al oxígeno para las malas hierbas.

Limitación de parásitos. Algunas familias botánicas desempeñan una función biocida, liberando en el suelo sustancias agresivas que actúan contra los insectos dañinos. En esta clasificación se halla la familia de las crucíferas, de las que forman parte el rábano rusticano y la mostaza.

Función melífera. La siembra de cultivos intermedios se fomenta también con otro objetivo: la función melífera, es decir, la capacidad que algunas plantas tienen de atraer sobre todo insectos polinizadores, como las abejas, para la producción de miel. Entre los distintos tipos, se recuerda la facelia o el trigo sarraceno, caracterizados por su rápido desarrollo y su florescencia abundante, o bien el rábano rusticano.

Empleando mezclas, es posible sembrar combinaciones de especies distintas, como la unión de ballico, guisante y veza, a fin de obtener múltiples ventajas para el terreno, aprovechando las cualidades más destacadas de cada especie.

Operaciones mecánicas

Escoger la máquina apropiada y de buenas prestaciones es fundamental, por eso Alpego ha diseñado soluciones funcionales para el cultivo de cobertura.

Dependiendo de las necesidades y de los beneficios deseados, los cultivos de cobertura pueden sembrarse en varios periodos del año. Es posible llevar a cabo la siembra directamente sobre el terreno sin labrar o bien sobre un terreno semilabrado o labrado, mediante el uso de sembradoras, sembradoras combinadas y tolvas, con diferentes aplicaciones. Para su terminación, en cambio, recurrimos a las fresadoras o a las trituradoras.

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